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Actualidad

Comentario a las lecturas del domingo 15 de septiembre

CUMPLIMIENTO 

¿Quién ha ido más lejos? ¿El pródigo o el hermano siempre en casa y en el trabajo?  Existe un permanecer sin amar y sin alegría, que representa una traición baja la apariencia  de la fidelidad y de la regularidad. El hijo mayor que se queda, pero sin lograr sintonizar con  el corazón del padre, sin captar su alegría, sin aprender sus puntos de vista, no se ha  alejado. Ha hecho algo peor: Ha permanecido siempre “distante”. Se puede “obedecer”  exactamente y no tener nada que ver con el padre. Su misma obediencia no le ha  contentado, no le ha llenado de alegría, desde el momento que reprocha a su padre no  haberle dado nunca un cabrito para celebrarlo con sus amigos. Tiene necesidad del  premio.

Evidentemente no considera premio, alegría, la posibilidad de observar los mandatos del  padre. Y, en el fondo, piensa que el hermano “pródigo” al menos se ha divertido, mientras  que él ha tenido que obedecer… No entiende que la separación es ya castigo y que la  cercanía es premio, satisfacción.

La cuestión no es irse o quedarse. Sino permanecer “de una manera concreta”.